jueves, 20 de marzo de 2008

EL PROCESO POLITICO PERUANO HOY

Lucha de ideas
Por el Profesor Oscar Felipe Ventura

Este año tendrá enormes repercusiones en el quehacer político del próximo quinquenio. Tres factores explican esta situación. En primer lugar, porque ha empezado el reordenamiento de las fuerzas políticas y los actores sociales con vistas a las elecciones del 2011, pasando por las del 2,010. En segundo lugar, porque se profundiza el desgaste del gobierno de la coalición derechista, lo que crea condiciones favorables para las fuerzas populares, si saben aprovechar la oportunidad. Tercero, porque el Perú será escenario de dos cumbres internacionales: la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión europea y de América Latina y El Caribe, en mayo, y la Reunión de la Apec , en noviembre.

La excepcionalidad del proceso político peruano tiene como rasgo característico, la posibilidad de llegar al gobierno – vía elecciones – de una alternativa popular, de izquierda y nacionalista, pero en un ambiente tenso, de lucha de clases crispada por una derecha que buscará por todos los medios, recurriendo incluso a la violencia y al fraude si es que les falla su plan de confusión, división, hostigamiento y persecución, y si no logra cuajar la “oposición” derechista que ya empezaron a fabricar. Pero posibilidad no es garantía de que así será, sino una tendencia que puede hacerse realidad si hay la capacidad para ello de parte de los actores políticos del campo popular, o que pueda perderse por incompetencia o ceguera de éstos. Esta es una oportunidad histórica, pese a la implacable ofensiva contra todo lo que signifique cuestionamiento al orden establecido.

La derecha y el imperialismo no son invencibles, pero tampoco niños de pecho. Representan un poder inmenso, articulado a escala planetaria, con el imperio norteamericano a la cabeza, pero al mismo tiempo son vulnerables, pueden ser derrotados. Así lo demuestran los casos de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, o Correa en Ecuador. El Perú es un escalón débil en la cadena de dominación del imperialismo en la región andina y, además geoestratégicamente importante. Eslabón débil, porque han entrado en crisis los partidos de la derecha; además, porque el descrédito acumulado por el neoliberalismo es grande; existe una enorme insatisfacción que puede estallar o expresarse electoralmente, además de crecer el sentimiento antiimperialista. A ello hay que sumar la crisis del Estado y sus instituciones. Por eso, la tendencia es hacia la búsqueda de una alternativa distinta, de cambio y renovación, a la que se orientan millones de peruanos.

La contradicción cambio o continuismo polariza al país en dos grandes bloques y define las relaciones de alianza por ambas partes. A la derecha no le favorece esta polarización y ve más bien en ella una amenaza; entonces su juego consiste en diseñar otra contradicción artificial que le sea favorable mientras encubre la contradicción real. De allí su insistencia en oponer la democracia al terrorismo y dividir el país entre responsables y perros del hortelano y “chavistas”. El ambiente que se vive no es de un período de estabilidad, sino de anuncios de tempestad y para ella se prepara la derecha.

(Los Artículos de la columna Lucha de ideas se publican en el diario La República, edición Norte, los días jueves de cada semana).